martes, 27 de diciembre de 2011

Un día como hoy, hace 5 años, recibí la noticia que cambió mi vida, para bien o para mal, era algo que no tenía marcha atrás. 4 de Enero del 2007, eran las 3 o 4 de la tarde, me encontraba en Urgencias de la Marina Baixa tumbada en una de las camillas, no había mucho ruido, sólo murmullos en las otras habitaciones y algunos chillidos y lloros , entre esos, los míos.
No entendía muy bien mi situación, sólo entraban las enfermeras cumpliendo las órdenes del médico que me atendía, una de ellas sacaba sangre de la punta de mis dedos y ponía una gota en un aparatito que yo desconocía,y con una jeringa me inyecto un líquido transparente en mi barriga.
Al momento el médico entró hablándome delicadamente para no asustarme, pero la única palabra que escuche entre mi llanto fue "tienes diabetes", mi única reacción fue tratar de mirar la mirada de mi madre pero su figura maternal quedó desenfocada por mis lágrimas. Dieron la orden de trasladarme a una habitación, y ya en la noche, después de dar la noticia a mi familia, quedé sola enfrentanda mis miedos, así como una niña que teme a los monstruos en la oscuridad.
Intenté olvidar el incidente con un poco de televisión, así que hice zapping hasta encontrar alguna serie animada que amortiguara un poco el peso que sentía. Ese día, a mis 8 años de edad, fue el primer día del resto de mi vida. Adaptarse a esta nueva vida implica enfrentar miedos, obstáculos y tristezas que luego se transforman en retos, victorias y alegrías, cada día es una motivación más para continuar.
Han sido sólo 5 años y el camino aún es largo, pero desde ese día he aceptado dignamente la enfermedad.

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