lunes, 1 de junio de 2015

Compartíamos adicciones.

Compartíamos adicciones. La adicción de reír. La adicción de soñar despiertas. La adicción de vivir al límite de la locura. La adicción de beber. La adicción de salir y hacer locuras. La adicción de fumar antes de salir. La adicción de ver películas románticas juntas. La adicción de bailar en mi salón hasta morir de la risa. La adicción de quedar . La adicción de vernos y quedarnos la una a casa de la otra a dormir. La adicción de estar días y noches juntas sin aparecer por casa. La adicción de saber como estaba la otra. Lo compartíamos todo, simplemente porque juntas lo éramos todo.
Con un soplo de orgullo todo se cayó, como caen las hojas de los árboles en otoño, pero hoy hago un llamamiento a esa amistad que jamás desapareció sino que simplemente se separó para atravesar los mares. Y cuando pierdes una amistad tu mundo se desmorona, hazme caso. Lo buscas por todas partes, tratas de ir a los lugares a los que ibais para poder encontrártela de frente y cuando no pasa buscas otra alternativa, miras tu teléfono con constantes ganas de recibir un mensaje.
Hoy me digo a mi misma que si ese verano no hubiese sido tan cobarde y orgullosa quizá hoy en día no esté en ese momento de esperar constantemente un mensaje de '' quiero verte MA' ''

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