Ya no sé en que idioma, de que forma,manera o cómo puedo pedir socorro.
Que me ahogo, y sola no voy a poder salir de este mar creado a partir de mis propias desesperanzas.
Que no es nada fácil sobrellevar esto cuando eres totalmente consciente de todo lo que te rodea.
Que nunca vas a volver y tampoco puedo recuperarte, y no hablo de cosas del corazón, sino de leyes de la naturaleza.
Creo que quienquiera que esté allí arriba en el sin fondo azul llamado cielo, no se ha enterado de que todavía te necesitábamos aquí, con nosotros, que no era tu hora.
Que sólo 12 años para disfrutarte no han sido suficientes, aunque claro, para mi 100 seguirían sin serlo.
Nunca supe aprovecharte y ahora me doy cuenta de todo lo que he perdido, de todo lo que he dejado de hacer contigo y que ya jamás podré hacer; de grandes momentos que ya nunca se repetirán, sólo en los recuerdos, pero no quedará nada material de ellos.
¿Y nadie se ha parado a pensar que pasará si un día mi cabeza falla?¿ Qué será de mis recuerdos?¿ Dónde quedarán?¿Qué será de ellos?
No quiero que ellos se borren, como tampoco dejaré que te borres tu.
Si algún día mi cabeza falla, ahí estará mi corazón, para recordarme todo lo que me cabeza ya no puede. Y el día que que mi opción b llamada corazón también falle, tranquila, eso no significa que vaya a olvidarte, sino que pronto estaré contigo, por fin a tu lado.
Así que digamos que no hay ninguna manera posible de que dejes de formar parte de mi vida abu ♥
sábado, 4 de febrero de 2012
domingo, 15 de enero de 2012
miércoles, 4 de enero de 2012
5 años
Un día como hoy, hace 5 años, recibí la noticia que cambió mi vida, para bien o para mal, era algo que no tenía marcha atrás. 4 de Enero del 2007, eran las 3 o 4 de la tarde, me encontraba en Urgencias de la Marina Baixa tumbada en una de las camillas, no había mucho ruido, sólo murmullos en las otras habitaciones y algunos chillidos y lloros , entre esos, los míos.
No entendía muy bien mi situación, sólo entraban las enfermeras cumpliendo las órdenes del médico que me atendía, una de ellas sacaba sangre de la punta de mis dedos y ponía una gota en un aparatito que yo desconocía,y con una jeringa me inyecto un líquido transparente en mi barriga.
Al momento el médico entró hablándome delicadamente para no asustarme, pero la única palabra que escuche entre mi llanto fue "tienes diabetes", mi única reacción fue tratar de mirar la mirada de mi madre pero su figura maternal quedó desenfocada por mis lágrimas. Dieron la orden de trasladarme a una habitación, y ya en la noche, después de dar la noticia a mi familia, quedé sola enfrentanda mis miedos, así como una niña que teme a los monstruos en la oscuridad.
Intenté olvidar el incidente con un poco de televisión, así que hice zapping hasta encontrar alguna serie animada que amortiguara un poco el peso que sentía. Ese día, a mis 8 años de edad, fue el primer día del resto de mi vida. Adaptarse a esta nueva vida implica enfrentar miedos, obstáculos y tristezas que luego se transforman en retos, victorias y alegrías, cada día es una motivación más para continuar.
Han sido sólo 5 años y el camino aún es largo, pero desde ese día he aceptado dignamente la enfermedad.
No entendía muy bien mi situación, sólo entraban las enfermeras cumpliendo las órdenes del médico que me atendía, una de ellas sacaba sangre de la punta de mis dedos y ponía una gota en un aparatito que yo desconocía,y con una jeringa me inyecto un líquido transparente en mi barriga.
Al momento el médico entró hablándome delicadamente para no asustarme, pero la única palabra que escuche entre mi llanto fue "tienes diabetes", mi única reacción fue tratar de mirar la mirada de mi madre pero su figura maternal quedó desenfocada por mis lágrimas. Dieron la orden de trasladarme a una habitación, y ya en la noche, después de dar la noticia a mi familia, quedé sola enfrentanda mis miedos, así como una niña que teme a los monstruos en la oscuridad.
Intenté olvidar el incidente con un poco de televisión, así que hice zapping hasta encontrar alguna serie animada que amortiguara un poco el peso que sentía. Ese día, a mis 8 años de edad, fue el primer día del resto de mi vida. Adaptarse a esta nueva vida implica enfrentar miedos, obstáculos y tristezas que luego se transforman en retos, victorias y alegrías, cada día es una motivación más para continuar.
Han sido sólo 5 años y el camino aún es largo, pero desde ese día he aceptado dignamente la enfermedad.
martes, 3 de enero de 2012
^^
Y tiro palante, ya no hay perro que me ladre ni zorras que me hagan llorar. Estoy hasta los cojones de la gente sin vida propia, de tu mierda de mentiras, del Sol que no deja de salir después de cada noche que no quiero que acabe. Me dibujo la sonrisa aunque por dentro esté echa un asco... Y Que Dios reparta suerte, porque como reparta justicia vais todos listos
domingo, 1 de enero de 2012
2012 ♥
Querida cosa sin nombre a la que todo el mundo le pide los deseos de Noche Vieja:
Este año pediría un beso a la luz de la luna, un viaje a mallorca o una moto. O quizás pediría lo típico, salud, dinero y amor como dicen. También podría pedir los tacones de 300 euros que tanto me gustan o que me toque la lotería del niño... Pero como no eres ni un rey mago, ni un viejo que se cuela por la chimenea y esta noche tienes mucho trabajo, te voy a pedir que en este 2012 me acompañen las mismas personas que en 2011, bueno, exactamente todas no, solo aquellos tontos con los que paso los días, tardes y noches. Sé que aunque para este año el destino me haya preparado el peor año de la humanidad en el tierra, si ellos están a mi lado, yo me conformo, porque con ellos la vida es menos puta.
Gracias otro año más
Este año pediría un beso a la luz de la luna, un viaje a mallorca o una moto. O quizás pediría lo típico, salud, dinero y amor como dicen. También podría pedir los tacones de 300 euros que tanto me gustan o que me toque la lotería del niño... Pero como no eres ni un rey mago, ni un viejo que se cuela por la chimenea y esta noche tienes mucho trabajo, te voy a pedir que en este 2012 me acompañen las mismas personas que en 2011, bueno, exactamente todas no, solo aquellos tontos con los que paso los días, tardes y noches. Sé que aunque para este año el destino me haya preparado el peor año de la humanidad en el tierra, si ellos están a mi lado, yo me conformo, porque con ellos la vida es menos puta.
Gracias otro año más
martes, 27 de diciembre de 2011
Un día como hoy, hace 5 años, recibí la noticia que cambió mi vida, para bien o para mal, era algo que no tenía marcha atrás. 4 de Enero del 2007, eran las 3 o 4 de la tarde, me encontraba en Urgencias de la Marina Baixa tumbada en una de las camillas, no había mucho ruido, sólo murmullos en las otras habitaciones y algunos chillidos y lloros , entre esos, los míos.
No entendía muy bien mi situación, sólo entraban las enfermeras cumpliendo las órdenes del médico que me atendía, una de ellas sacaba sangre de la punta de mis dedos y ponía una gota en un aparatito que yo desconocía,y con una jeringa me inyecto un líquido transparente en mi barriga.
Al momento el médico entró hablándome delicadamente para no asustarme, pero la única palabra que escuche entre mi llanto fue "tienes diabetes", mi única reacción fue tratar de mirar la mirada de mi madre pero su figura maternal quedó desenfocada por mis lágrimas. Dieron la orden de trasladarme a una habitación, y ya en la noche, después de dar la noticia a mi familia, quedé sola enfrentanda mis miedos, así como una niña que teme a los monstruos en la oscuridad.
Intenté olvidar el incidente con un poco de televisión, así que hice zapping hasta encontrar alguna serie animada que amortiguara un poco el peso que sentía. Ese día, a mis 8 años de edad, fue el primer día del resto de mi vida. Adaptarse a esta nueva vida implica enfrentar miedos, obstáculos y tristezas que luego se transforman en retos, victorias y alegrías, cada día es una motivación más para continuar.
Han sido sólo 5 años y el camino aún es largo, pero desde ese día he aceptado dignamente la enfermedad.
No entendía muy bien mi situación, sólo entraban las enfermeras cumpliendo las órdenes del médico que me atendía, una de ellas sacaba sangre de la punta de mis dedos y ponía una gota en un aparatito que yo desconocía,y con una jeringa me inyecto un líquido transparente en mi barriga.
Al momento el médico entró hablándome delicadamente para no asustarme, pero la única palabra que escuche entre mi llanto fue "tienes diabetes", mi única reacción fue tratar de mirar la mirada de mi madre pero su figura maternal quedó desenfocada por mis lágrimas. Dieron la orden de trasladarme a una habitación, y ya en la noche, después de dar la noticia a mi familia, quedé sola enfrentanda mis miedos, así como una niña que teme a los monstruos en la oscuridad.
Intenté olvidar el incidente con un poco de televisión, así que hice zapping hasta encontrar alguna serie animada que amortiguara un poco el peso que sentía. Ese día, a mis 8 años de edad, fue el primer día del resto de mi vida. Adaptarse a esta nueva vida implica enfrentar miedos, obstáculos y tristezas que luego se transforman en retos, victorias y alegrías, cada día es una motivación más para continuar.
Han sido sólo 5 años y el camino aún es largo, pero desde ese día he aceptado dignamente la enfermedad.
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