viernes, 13 de julio de 2012

Esa adrenalina que recorre mis venas cuando decides besarme deprisa, agarrarme de la cintura sin ninguna intención de soltarme. Tus manos, seguras de si mismas, recorren mi cuerpo palmo a palmo, sin verguenzas, con ganas de deseo, de pasión. Pero ambos sabemos que detrás de este momento de éxtasis hay mucho más. Que hay sonrisas descaradas, besos que huelen a amor, miradas de complicidad y unos cuantos te quieros que son verdaderos.

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