domingo, 23 de septiembre de 2012

Eres mi todo. Si te paras a pensar en el significado de esa frase, te darás cuenta de lo mucho que esconde. Pero yo sé muy bien lo que digo. Eres mi todo. Eres mi razón, mi motivo, mi ilusión. Eres mi complemento, mi otra mitad. Eres la fuerza para seguir adelante, las ganas de pelear por un futuro a tu lado. Cuando te conocí de repente todo cobró sentido, encontré las respuestas a las preguntas que me llevaban atormentando un tiempo demasiado largo, entendí que no estoy hecha para estar sola, que de nada me servirían las corazas y las máscaras de falsa independencia contigo, porque estoy hecha para estar junto a ti. Tú le diste sentido a todo, sin quererlo me enseñaste mi camino, dejé de estar perdida, y sola... Encontré en tu piel el mapa que me llevaba a ser feliz. Cuando estaba a punto de abandonar, llegaste tú, y todo cambió. De repente encontré una razón para levantarme cada mañana, porque sabía que al final del día, tú me esperabas para hablar durante horas. Solo hablar. Y yo siempre he sido feliz solo con eso. Tú te convertiste, desde el principio, en mi motivo para sonreír, en mis ganas de seguir. Quizás nunca has sido consciente de ello, pero tú fuiste la cura para mis heridas, heridas del pasado que aún escocían y de qué forma... Y tú las fuiste cerrando una a una con tus sonrisas, y fuiste aliviando el dolor con tu voz, con palabras dulces. Y, de repente, un día me di cuenta de que ya no dolían, de que ya solo quedaban apenas cicatrices de lo que antes había sido un tormento incontenible. Tú fuiste mi principio, mi renacer. Y quiero que seas mi final. Quiero pasar el resto de mi vida a tu lado, viéndote sonreír, y provocando yo tus sonrisas. Quiero besarte hasta que me duelan los labios. Quiero quererte cada día, cada minuto, cada segundo, hasta que se me acabe el tiempo, y quiero sentirme la personas más feliz del mundo porque sé que tú me quieres. Quiero dormirme en tus brazos cada noche, porque son el sitio donde más segura me siento, donde me olvido del resto de mundo, y todo deja de existir, para quedar solo tú y yo. Quiero quererte cada día un poco más, y un poco más y un poco más, hasta que un día tenga 80 años, y sienta que no puedo quererte más, porque explotaré. Quiero sentir siempre las mismas mariposas que siento en la barriga cuando me miras a los ojos. Dejar de respirar por un segundo cuando me rozas. Pensar en ti 94798347534 veces al día, y temblar cada una de ellas, que se me ponga la piel de gallina cuando pienso en tus besos, que un escalofrío me suba por la espalda cuando sueño que me abrazas. Quiero seguir sintiendo que los "te quiero" se me quedan cortos, porque lo que siento por ti es mil veces más grande que cualquier frase hecha, tanto que a veces me suena hasta ridículo decirte esas dos palabras, porque sé que son muy poca cosa en comparación con lo que tú me haces sentir. Quiero una vida a tu lado, y no me importa lo difícil que pueda ser, no me importan los problemas que se pongan de por medio, no me importa sentirme vacía, incompleta, cuando no estás a mi lado, no me importa echarte a veces de menos hasta sentir que me ahogo, no me importa nada. Solo tú. Si tú estás conmigo, si sonríes, si me dices que me quieres, y que estarás conmigo siempre... entonces soy feliz. Porque tú eres mi todo.

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