jueves, 13 de septiembre de 2012


 Yo nunca, pero, nunca quise ser una princesa, sí, dirán eso de "las niñas pequeñas, siempre quieren ser princesas", pero yo no, no les veía sentido, total ¿Que hacían?. Dejarse secuestrar por un enorme dragón y esperar que un príncipe fuera a salvarlas, a mi eso no me gustaba, yo quería ser más como el príncipe, quería ser protagonista, quería ser yo quien salvara el reino de un enorme dragón, quería ser la heroína, aquella a la que todos alaban, se ve que siempre me ha gustado eso de ser la protagonista, o quizá es que me gusta hacer las cosas por mi sola y no esperar que nadie viniera a salvarme, salvarme yo sólita, sin la ayuda de ningún príncipe.
Y fíjate en las ironías de la vida, que ahora si que quiero, ahora si me gusta ser una princesa, no es que haya dejado a un lado mi independencia, ni que haya dejado de gustarme ser la protagonista, el problema es que me encanta  que tú seas mi príncipe, tranquilo, no te voy a pedir que me salves, pero, puedo cambiar el vestido de princesa por unos pitillos rasgados, y podemos combatir juntos al enorme dragón, por que no voy a esperar a que me rescates, si no vienes tú a librarme del enorme dragón, iré yo a salvarte del aburrimiento y la monotonía, 
Sí es cierto, que me gusta ser una princesa, pero, no una princesa cualquiera, me gusta  ser tu princesa

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